Enya y el Teatre Lliure: cuando la cultura es también un primer trabajo

     

    Enya Batista tiene 20 años y aprende comercio en el dDones, un servicio de formación e inserción laboral para mujeres del barrio de la Mina. Explica que hasta ahora encontrar un trabajo le hacostado mucho, que se le hacían largas las horas en casa. Ganas no le faltaban, y su familia siempre le había inculcado la importancia de valerse por sí misma. En el dDones tenía la expectativa que se le abrireran puertas, pero no se esperaba que una de ellas sería la de la sala Fabià Puigserver, la grande del Teatre Lliure de Montjuïc. Antes de que empiece su turno de acomodadora, nos explica qué significa para ella esta experiencia laboral.

    El primer contacto fue en el Casal dels Infants del Besòs y la Mina. Durante la formación en comercio del dDones, varias empresas e instituciones ofrecen a las participantes sesiones para trabajar competencias específicas. En una de estas, personas del equipo del Teatre Lliure les dieron a conocer cuáles son los trabajos de atención al público en un teatro. "Les explicamos qué necesitamos y qué necesitan ellas para introducirse en este mundo laboral", explica Albert Minguillón, director de gestión de públicos del Teatre Lliure.

    La oportunidad de Enya llegó con "Frank", un espectáculo infantil que recreaba el universo represivo de Franco en el Espai Lliure, la sala más pequeña del teatro. En cada sesión tenía que acoger una cincuentena de niños y niñas que venían con la escuela. "Era una obra prácticamente sin texto, y nos gustó como ella se explicaba e interactuaba con los niños y niñas haciendo de acomodadora", comenta Albert.

    Hoy nos la encontramos por primera vez en el vestíbulo de la sala Fabià Puigserver, donde unas 500 personas van llegando para escuchar a Sílvia Pérez Cruz. Ya es la hora de los primeros "bona tarda", de indicar el acceso a la sala y a los lavabos. "Estoy nerviosa, supongo que es normal. Pero también muy ilusionada, sé que será una gran experiencia. Aquí me siento cómoda, porque ya tengo la experiencia de "Frank", que fue muy buena. Estoy muy agradecida por esta oportunidad".

    Enya Batista, participante del Casal dels Infants: "En el Teatre Lliure me siento cómoda, porque ya tengo la experiencia de "Frank", que fue muy buena. Estoy muy agradecida por esta oportunidad"

    Desde el Teatre Lliure lo vieron claro: si había jóvenes de la Mina motivadas por tener una primera oportunidad laboral, el trabajo de acomodador o de taquillero era una buena salida. A parte de Enya, dos otras participantes del dDones han acabado trabajando aquí. Y no deja de ser una manera de reivindicar que la cultura es para todos, de bajarla del pedestal, en palabras de Albert: "Es una oportunidad de acceder a un mundo al que quizás pensabas que no podrías acceder. Es importante tener sinergias con entidades para hacer llegar la cultura a más gente, no solo como espectadores, sino como trabajadores".

    Albert Minguillon, director de gestión de públicos del Teatre Lliure: "Es importante tener sinergias con entidades para hacer llegar la cultura a más gente, no solo como espectadores, sino como trabajadores”

    Antes de abrir puertas, las últimas palabras que le robamos a Enya son de agradecimiento hacia Carla Busquets, su educadora en el dDones. "Le debo estar aquí ahora mismo. Es una persona de 10, que me da mucha confianza, a mí y a mis compañeras. Le puedo hablar de mis cosas y sé que me escuchará". Del Casal espera que siga en el barrio mucho tiempo: "Es una oportunidad muy grande para muchas chicas. Las hay que piensan que cuando se casan ya no pueden hacer cosas, pero aquí vienen muchas casadas. Siempre es bueno tener formación. Cuanto más aprendizaje, mucho mejor para todo el mundo".

     

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