Medio millón de niños y niñas en Catalunya sufrieron riesgo de pobreza o exclusión social en 2020

    Un grup d'infants fan rotllana al Centre Obert del Casal dels Infants al barri del Raval

    En Catalunya 496.000 niños y niñas sufrieron riesgo de pobreza o exclusión social1, 40.200 más que en 2019, según datos de la Encuesta de condiciones de vida publicadas por el Institut d'Estadística de Catalunya.

    El riesgo de pobreza y exclusión social empeoró respecto al año anterior para el conjunto de la población (del 23,6% al 26,3%), e iguala los peores registros de la anterior crisis económica. La infancia, sin embargo, volvió a ser la franja de edad más afectada, pasando del 32,8% al 35,9% en riesgo.

    Más allá de los efectos de la crisis social provocada por la pandemia, la tendencia de crecimiento de las desigualdades es previa: en cuatro años hemos pasado de tener a uno de cada cuatro niños y niñas en riego de pobreza a tener a uno de cada tres.

    Otro dato preocupante y que venimos arrastrando es que las transferencias sociales de las administraciones públicas no tienen suficiente impacto en el bienestar de la infancia. En el conjunto de la población las transferencias reducen a la mitad el riesgo de pobreza (del 42,2% al 21,7%=, mientras que en los niños y niñas sólo lo reducen un 16% (del 39,8% al 33,4%).

    Tener hijos multiplica el riesgo de pobreza

    Los hogares con hijos menores de 16 años tienen un 28% de riesgo de pobreza, el doble de los que no los tienen (14%). Si son hogares monoparentales, el riesgo se triplica con respecto a los que no tienen hijos o hijas (43,2%).

    Los datos dimensionan una situación de emergencia social que hoy todavía no ha terminado, y sobre la cual las entidades venimos alertando desde el inicio de la pandemia. Ante este contexto, es más necesario que nunca un incremento de la inversión pública en el sistema de protección a la infancia y la adolescencia.

    También hemos insistido en la necesidad de impulsar políticas que garanticen una renta a las familias con más obstáculos para salir adelante, dado que prestaciones como la Renta Garantizada de Ciudadanía y el Ingreso Mínimo Vital no están teniendo suficiente impacto para combatir la exclusión social.

    El origen social y migratorio sigue siendo determinante

    La población nacida fuera de España vuelve a llevarse el golpe más fuerte de la crisis económica. El año pasado el 61,6% de la población extranjera se encontró en riesgo de pobreza o exclusión social, mientras que en 2019 ocurrió con el 53,3%.

    Del mismo modo, la situación de la población con niveles de estudios bajos también empeoró de forma significativa. Entre las personas que han obtenido la ESO y no tienen estudios superiores el riesgo de pobreza creció del 22% al 27,2% en 2020. Todo ello en un año en el que el confinamiento hizo crecer las desigualdades educativas, y muchos adolescentes y jóvenes tuvieron más dificultades que nunca para seguir estudiando. En los últimos meses hemos reclamado incrementar los espacios de apoyo educativo fuera del horario lectivo, hacer frente al abandono prematuro de los estudios e impulsar un plan de choque contra el desempleo juvenil.

    Finalmente debemos englobar todas estas cifras en un aumento generalizado de las desigualdades, según la encuesta. El año pasado el 20% de la población con más ingresos era seis veces más rico que el 20% con menos ingresos.

    1 La tasa de pobreza o exclusión social (tasa AROPE) recoge la proporción de población que se encuentra en riesgo de pobreza, o bien en situación de privación material severa, o bien que vive en hogares con una intensidad de trabajo muy baja.

     

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