¿Qué somos los servicios socioeducativos de atención a la infancia en riego y por qué somos imprescindibles?

    La Marta, educadora del grup de Casalet, juga a la ludotecta amb un grup d'infants

     

    Tras el inicio del nuevo curso, queremos reivindicar el papel de los servicios socioeducativos de atención a la infancia en riesgo, como los que ofrecemos en el Casal. Son espacios fundamentales para el bienestar de los niños y niñas en situación de de vulnerabilidad y sus familias. Y lo son ahora más que nunca, porque las situaciones de riesgo se han agravado con la crisis social de la Covid-19. Cada tarde los hicos y chicas encuentran un equipo que se dedica a prevenir y detectar situaciones de riesgo que puedan afectar su desarrollo, que los acompaña de manera individualizada, ofreciéndoles refuerzo educativo y velando porque sigan hábitos y rutinas saludables. Una atención que se hace extensiva a sus familias, a las que se realiza un seguimiento de su situación, se les ofrece apoyo emocional y se las deriva a otros servicios y recursos para garantizar sus derechos. De todo ello hablamos con Marta Pareja, Aïda Ventura y Miquel Hernando, del equipo educativo del Casal.

    En este reportaje nos centraremos en el servicio de Centro Abierto que ofrecemos por las tardes, y en cómo se organiza en grupos de edat adaptados a las necesidades de los chicos y chicas, que vienen derivados principalmente de los Servicios Sociales, y también de otrs servicios de atención a la infancia y la adolescencia en riesgo y de los centros educativos. Con la Covid-19, cada grupo se ha reorganizado en subgrupos más pequeños, y se han diversificado los espacios de atención para garantizar las medidas de prevención de la pandemia.

    Pequeña infancia

    Comenzamos con el grupo de Casalet del Centro Abierto del Casal dels Infants en el barrio del Raval, que cada tarde acoge a niños y niñas de 3 a 6 años. “A esta edad se encuentran en una de las etapas más importantes en su desarrollo como personas, y contar con un apoyo en este proceso de crecimiento, más allá de su núcleo familiar, es vital”, explica Marta Pareja, educadora del servicio. 

    La tarde en el Casalet empieza con una merienda saludable y continúa con un rato de tiempo libre en la ludoteca para jugar. Después viene la “rotllana”, en la que los pequeños y pequeñas se sientan en círculo, aprenden a escuchar, respetan el turno de palabra y adquieren consciencia de grupo. Finalmente hacen una actividad que varía cada día: manualidades, ir al parque, ir a la piscina, un cuenta cuentos…

    “La atención presencial es importantísima”, explica Marta. “Los niños y niñas no pueden mantener la atención en una actividad telemática ni pueden hacerla de manera autónoma, un adulto tendría que ayudarles”. Durante el confinamiento, sufrieron mucho la falta de estímulos en su casa, y las educadoras lo notaron mucho al volverlos a ver: “Estaban como alienados y sin ganas de hacer nada. Hacían la fila a la primera, y esto no es normal, porque son personitas con mucha energía. Ahora, al volver al Centro Abierto, conseguimos que recuperen la energía, un entorno de referencia, las rutinas, los hábitos saludables…”.
    En cuanto a las familias, su situación socioeconómica ha empeorado y verbalizan mucho más la necesidad de ayuda, explica Marta: “El impacto de la Covid-19 en las familias se está viendo ahora. Necesitan apoyo emocional de las educadoras, ayuda para tramitar las prestaciones… Se hace evidente que debemos recuperar el hecho de tejer una red de apoyo”.

    Marta Pareja, educadora: "Al volver al Centro Abierto, conseguimos que los niños y niñas recuperen la energía, un entorno de referencia, rutinas, hábitos saludables…” 

    Infancia

    Si salimos del Casalet, en el mismo local de la calle Reina Amàlia, muy cerca nos encontramos con la sala del grupo de grandes del Centre Obert (de 10 a 12 años). La rutina es parecida, adaptada a las necesidades de esta franja de edad. “Les ofrecemos refuerzo educativo, pero también un atención mucho más individualizada que la escuela, y también contextualizada, porque conocemos bien a las madres y padres, las tutoras… Esto nos permite conocer mejor la situación del niño o niña y nos facilita buscar qué objetivos trabajar con el grupo y con cada uno de ellos”, explica Aïda Ventura, educadora del grupo.

    Con la vuelta al Centro Abierto tras el confinamiento, los niños y niñas han recuperado un espacio seguro donde relacionarse, un grupo cohesionado con el que tienen un vínculo de pertenencia importante para su desarrollo. Y para las familias, el Casal las acoge en un momento muy difícil: “Se encuentran precarizadas, afectadas por ERTEs o sin trabajo, y con condiciones de vivienda muy inestables. Tienen poca red de apoyo, y antes del confinamiento ya trabajábamos para que no se sintieran aisladas. A raíz de la crisis, tenemos una relación más fuerte con los padres y madres, que sienten la necesidad de hablar y desfogarse”, explica Aïda.  

    Las educadoras también han visto más que nunca la falta de recursos y competencias digitales en casa de los niños y niñas, en un momento en que los chicos y chicas tenían que aprender desde casa y cuando casi todos los trámites para pedir prestaciones y ayudas pasaron a realizarse de manera telemática, como comenta Aïda: “Ahora, tras el confinamiento, las familias muchas veces vienen aquí por si las podemos ayudar, acompañarlas o derivarlas a cualquier otro servicio. Les da estabilidad y seguridad saber que hay un equipo tras ellas, que nuestra principal prioridad es su bienestar”.

    Aïda Ventura, educadora: "A las familias les da estabilidad y seguridad saber que hay un equipo tras ellas, que nuestra principal prioridad es su bienestar”

    Adolescencia

    Para explicar la atención que ofrecemos a adolescentes, salimos del Raval y hablamos con Miquel Hernando, educador de nuestro Centro Abierto Adolescente (COA) de Santa Coloma de Gramenet (de 12 a 16 años). De entrada nos desdibuja la imagen que podemos tener de cómo han vivido los hicos y chicas de esta edad el confinamiento: “Puede hacer la sensación de que han pasado un coronavirus fantástico jugando a videojuegos. Pero la adolescencia es una etapa donde los roles dentro del grupo juegan un papel muy importante y se define la personalidad de la persona. Este aislamiento puede haber afectado mucho a los y las adolescentes, en una etapa de cambios a muchos niveles”.

    Recuperar el Coa es recuperar un apoyo en la gestión de estas emociones, en volver a seguir una rutina… O en palabras de Miquel: “El Casal conecta con las personas. Hay un vínculo emocional que no se da en ningún otro espacio, que cuida a la persona y la acompaña. Esto es muy difícil de cuantificar, pero es lo más importante que se hace aquí dentro”.

    Más allá de la atención a los chicos y chicas, Miquel reivindica el COA como una herramienta de detección y denuncia de injusticias sociales: “Nos encontramos con personas que sufren situaciones muy duras, y coordinándonos con otros recursos como los Servicios Sociales y los institutos, podemos mover piezas para desbloquear estas realidades y hacer que la situación de las familias mejore”. Algo muy relacionado con este acompañamiento es el apoyo emocional: “Me he encontrado familias muy emocionadas tras el confinamiento. Con una pregunta tan sencia como “¿Tú cómo estás?”, les ha salido toda la tensión acumulada, al encontrar un espacio donde poder expresarla”.
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    Miquel Hernando, educador: "Somos también una herramienta de detección y denuncia de injusticias sociales”