Bronquitis crónica, asma, ansiedad o depresión entre niños y niñas que sufren pobreza energética

    Maria José Garcia (Casal dels Infants), Maria Campuzano (Aliança contra la Pobresa Energètica) i Irene González (Enginyeria sense Fronteres) durant la taula rodona sobre pobresa energètica.
    Maria José Garcia (Casal dels Infants), Maria Campuzano (Aliança contra la Pobresa Energètica) i Irene González (Enginyeria sense Fronteres) durant la taula rodona sobre pobresa energètica.

     

    La pobreza energética puede provocar a los niños, niñas y adolescentes que la sufren problemas de salud física, como bronquitis crónica o asma, y de salud mental, como ansiedad, depresión y estrés, según ha explicado Enginyeria sense Fronteres en la mesa redonda sobre pobreza energética e infancia que tuvo lugar en el Casal dels Infants el martes 13. 

    En Barcelona, un 15% de los hogares con niños y niñas no se pueden permitir mantener una temperatura adecuada en su casa los meses más fríos del año, cifra que sube al 30% en Ciutat Vella, según un estudio de Enginyeria sense Fronteres. De las familias que acompañamos en el Casal dels Infants en el barrio del Raval, el 90% de ellas tienen problemas con la vivienda, incluyendo problemas para pagar el alquiler y los gastos de suministros, o que se encuentran en situación de ocupación, según ha expuesto la directora del Casal dels Infants del Raval, Maria José Garcia. 

    Los niños y niñas que se encuentran en situación de precariedad energética tienen el doble de probabilidades de sufrir enfermedades respiratorias y problemas de desnutrición, “asociado a tener que decidir pagar las facturas o comer”, según ha explicado Irene González, de Enginyeria sense Fronteres. González ha destacado también los impactos que tienen las privaciones materiales en la salud mental de niños, niñas y jóvenes, como la angustia que genera ver los padres y madres preocupados para llegar a final de mes, las situaciones de acoso escolar que se pueden derivar, y por la limitación de las relaciones, al no tener unas condiciones óptimas para invitar amigos en casa o no tener espacios de privacidad en casa. 

    A parte de problemas de salud física y mental -de esta última pueden llegar a manifestarse hasta cinco veces más entre niños y niñas que sufren pobreza energética que en el resto de población de la misma edad- también se han observado impactos en el rendimiento educativo, a raíz del empeoramiento de la salud física y mental, un descanso insuficiente y los obstáculos para tener un espacio adecuado donde estudiar. 

     

    Taller para acercar los derechos energéticos a los niños y niñas del Casal dels Infants

    Durante la mesa redonda, donde ha participado también Laia Pineda, del Institut Infància i Adolescència de Barcelona, se han introducido los resultados del taller Derechos energéticos en manos de la infancia, que Enginyeria sense Fronteres y Aliança contra la Pobresa Energètica llevaron a cabo con el grupo de Petites (de 6 a 8 años) del Casal dels Infants del Raval. 

    El objetivo del taller era generar espacios a través de los que acercar la problemática a los niños, niñas y sus familias desde una perspectiva de derechos, empoderarlos y trabajar cuales son sus derechos energéticos, situando a los niños y niñas en el centro del debate. “Los niños y niñas sufren de una manera muy particular la pobreza energética, y a menudo para protegerlos no se los hace partícipes de la situación, lo que les genera desazón. Con los talleres queríamos reconocer que los niños y niñas son sujetos políticos, que pueden aprender y opinar sobre qué es justo y qué no lo es”, ha afirmado González. 

    Cada dos semanas, miembros de las dos asociaciones trabajan de manera pedagógica la pobreza energética y los derechos que existen al respecto. Algunos de los talleres incluyeron, entre otras actividades, la lectura del cuento “I es va fer la llum” (Pol·len edicions), seguido de un espacio de reflexión donde los niños y niñas relataron experiencias personales o de personas conocidas que habían visto sus derechos vulnerados, en quedarse sin luz o agua corriente en casa.

    “Cuando empezaron el taller, ningún niño o niña sabía explicar qué era la pobreza energética, y a raíz de leer el cuento y las actividades, fueron reconociendo situaciones de pobreza energética que ellos habían vivido y defendiendo que no debería haber casas sin luz o calefacción”, ha explicado Irina Martín, educadora del grupo. 

    También aprendieron sobre diferentes situaciones de pobreza energética, como la retirada de luz, precios abusivos o intentos de estafa, que trabajaron en grupos y a través de representaciones teatrales, donde aportaban soluciones, como pedir ayudas o manifestarse. 

     

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