Rooman, de 11 años y participante del Casal dels Infants del Raval, se imagina de mayor trabajando como médico o dedicándose al mantenimiento. Es todo un manitas. En Jahir, de 9 años, también le gustaría ser médico o, como le encanta cocinar, cocinero. Posibilidades hay muchas. De hecho, ambos se han imaginado trabajando como floristas, libreros, periodistas o pasteleros.
Esta capacidad de imaginar futuros es fruto del trabajo de descubrimiento vocacional que el Casal impulsa desde la infancia. “Nos hemos dado cuenta de que hay que despertar este interés desde bien pequeños”, explica Júlia Piñol, educadora del Espai Socioeducatiu ESpiral del Casal dels Infants del Raval. “Si desde la infancia podemos poner el foco en despertar intereses, fomentar la creatividad y la imaginación, y conocer su personalidad y habilidades, los niños y niñas llegan mucho más preparados a la hora de decidir qué quieren estudiar y a qué se quieren dedicar”, añade.
Así, a través de distintas actividades, proyectos y visitas a comercios y espacios de trabajo, niños y niñas de 6 a 12 años han descubierto oficios, han potenciado el autoconocimiento y han reflexionado sobre qué quieren ser de mayores.
El motor para la continuidad formativa
Trabajar el descubrimiento vocacional desde la infancia es una herramienta clave para reforzar el apoyo educativo de los niños y niñas que acompaña el Casal y actuar contra el abandono escolar prematuro.
En Catalunya, la tasa de abandono escolar prematuro es del 13,8%, según datos del Institut d’Estadística de Catalunya de 2025. A pesar de la tendencia a la baja desde 2008, la cifra todavía supera la media española (12,8%), no ha alcanzado nunca el objetivo europeo de situarse por debajo del 10% (fijado para 2020) y se mantiene lejos del 9% marcado para 2030, según expone la Fundació Bofill.
De este porcentaje, más de la mitad de los jóvenes salieron del sistema educativo antes de cursar estudios postobligatorios, un 32,5% cuando estaban cursando un ciclo formativo de grado medio, y un 23,5% durante el bachillerato.
“El riesgo de no trabajar esto desde bien pequeños es que, cuando llega el momento de decidir si continúan estudiando o si se encuentran en estudios que no les gustan, es mucho más fácil que se desconecten y abandonen. Si llegan más preparados y orientados, tienen más herramientas para escoger”, señala Júlia.
Despertar intereses y descubrir oficios
Aunque todavía les quedan años para decidir su futuro académico, Rooman, Jahir y sus compañeros y compañeras han participado en distintas dinámicas para evitar que esta decisión les coja por sorpresa cuando sean mayores.
Durante el curso, en los espacios de ludoteca o de juego libre antes de empezar la actividad de la tarde, se ha reforzado el juego simbólico vinculado a oficios y profesiones. Esta metodología permite a los niños y niñas explorar roles e intereses, imaginarse en distintos escenarios de futuro y, además, reflexionar sobre valores y estereotipos.
Otra propuesta ha sido la cata de oficios, para acercar a los niños y niñas a espacios de trabajo y profesionales de distintos ámbitos. Este trimestre han visitado la redacción del diario Ara y una floristería del barrio, han ido a la librería Al·lots para conocer cómo funciona la selección y la venta de libros y para indagar sobre la producción de estos con la editorial Bindi Books, y han realizado un taller de pastelería con un panadero. También tienen programada una visita a una oficina de Correos y a un teatro, entre otros.
Asimismo, con el proyecto Expertos, los niños y niñas se convierten en protagonistas compartiendo una afición o habilidad propia que, a su vez, puede despertar la curiosidad de algún compañero o compañera. En la última sesión, todos los niños y niñas fueron “expertos en matemáticas”, a partir de la presentación de Aquib, apasionado del cálculo mental y de ayudar a los demás a resolver problemas lógico-matemáticos.
“Nos permitió ver que había muchos niños y niñas que tenían facilidad para las matemáticas, pero que ni ellos mismos eran conscientes de ello. Cuando lo comparte un igual, el interés por explorarlo crece mucho más”, afirma Júlia.
El paso a la adolescencia (y al instituto)
Otra dinámica que han estado trabajando durante el curso, en este caso con los niños y niñas de sexto de primaria, es “La mochila invisible”. El objetivo es reforzar la autoestima y el autoconocimiento para afrontar con mayor confianza y seguridad el momento de transición hacia la educación secundaria.
Una vez en el instituto, seguimos con el trabajo de descubrimiento vocacional, cada vez más enfocado a definir intereses y habilidades y dar forma a sus vocaciones. Este curso, el grupo de adolescentes ha profundizado en la introspección y el autoconocimiento, reflexionando sobre cómo se ven dentro de cinco y diez años, han explorado los distintos tipos de inteligencia para descubrir y validar habilidades que no conocían, y también han visitado entidades y comercios del barrio, como la escuela infantil Aurora, la escuela de música Xamfrà y la carpintería Elias.
Desde el Casal dels Infants trabajamos para potenciar el éxito educativo de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, acompañándolos a lo largo de todas las etapas. Apostamos por garantizarles espacios de apoyo educativo diarios, orientación formativa, referentes motivadores, apoyo emocional, así como el acceso a programas de becas en los estudios postobligatorios. El objetivo es claro: combatir las desigualdades educativas y garantizar la igualdad de oportunidades para todos.


