La USEM: un apoyo para conseguir tramitar el Ingreso Mínimo Vital

20/11/2020

 

La aprobación del Ingreso Mínimo Vital a finales de mayo fue una luz de esperanza para muchas familias. Hogares que vivían al día hasta el estallido de la pandemia y que de golpe se quedaron sin ingresos suficientes para tirar adelante. Pero han pasado los meses y la gran mayoría ha chocado contra un muro para acceder a la prestación: su tramitación. 

Que el proceso era muy complejo ya lo habíamos visto durante el confinamiento y el verano. El equipo educativo del Casal dels Infants hizo un esfuerzo para entender los requisitos y los pasos de la solicitud y echar una mano a las familias, pero enseguida vimos que era necesario un apoyo especializado. Con el inicio del nuevo curso, movilizamos recursos propios de la asociación para contratar dos técnicos, y así nació en octubre la Unitat de Suport en l’Emergència (USEM), como prueba piloto en el barrio del Raval. 

El equipo de la USEM son Glòria Llopis y Albert Garcia, que esta mañana reciben a una madre en nuestro local de la calle Reina Amàlia. En la pantalla del ordenador de Albert, una ventana abierta con la web donde tramitarán la prestación. La madre se sienta y saca de la mochila que carga una funda llena de documentos. En una primera sesión, que acostumbra a durar unos 40 minutos, el equipo verificó que cumplía los requisitos y le explicaron toda la documentación que necesitaba traer hoy. 

“La USEM ha empezado hace apenas un mes, pero ya podemos constatar que las familias no pueden realizar el trámite por sí mismas”, explica Albert. Para empezar es necesario contar con recursos que parecen obvios pero que no están, ni de lejos, al alcance de todos: tener conexión a internet, disponer de un ordenador o tablet y no perderse en la página web donde se realiza el trámite.  “Hay que tener en cuenta que las oficinas de la Seguridad Social no ofrecen apoyo presencial a la hora de realizar el trámite, solamente se puede ir allí en persona para entregar la documentación de la solicitud y tras de haber pedido cita previa”, apunta Glòria. Solo algunas iniciativas municipales, como los equipos de agentes TIC de la  Xarxa de Resposta Socioeconòmica que ha desplegado el Ayuntamiento de Barcelona en seis barrios, ofrecen ayuda presencial. 

Albert Garcia: «La USEM hace un mes que funciona, pero ya podemos constatar que las familias no pueden hacer el trámite del Ingreso Mínimo Vital por si solas»

Errores, falta de información y el peligro de no tener respuesta 

La madre y el equipo de la USEM intercambian documentos y resuelven dudas. Albert va volcando la información en el formulario de solicitud. Aquí es donde se acostuman a cometer errores: “Hemos visto como muchas personas que han presentado la solicitud por su cuenta han hecho mal los trámites o no han aportado los documentos pertinentes. Luego, no saben cómo realizar el seguimiento de la solicitud, para ver en qué fase se encuentra. Algunas familias habían incluso pagado a terceras personas para que les ayudaran, y aun así les han denegado la prestación”, explica Albert. Esta percepción del equipo de la USEM encaja con los datos que ha hecho públicos la Seguridad Social: en octubre, una de cada tres solicitudes presentadas estaba en fase de enmienda (era necesario corregir la documentación presentada). 

La desinformación es constante. Si durante el proceso se quiere resolver alguna duda, cuesta mucho que alguien responda la llamada al teléfono gratuito facilitado por la Seguridad Social: el tiempo de espera puede ser muy largo, o incluso acabar saltando un mensaje de error. “Cuando responden, intentamos hacer una segunda llamada para contrastar la información, porque nos hemos encontrado en algún caso con funcionarios que nos han dado respuestas diferentes a una misma consulta. Los criterios no están claros”., comenta Albert. La página web también sufre el colapso y los errores: a veces se cuelga, no permite adjuntar documentos… 

Si las personas solicitantes se han equivocado realizando la solicitud, muchas se encuentran con que nadie se lo comunica. Y no tener noticias de la administración es  una primera señal de alarma, porque puede acabar suponiendo quedarse sin la prestación, señala Albert: “Cuando pasan seis meses y no ha habido respuesta, se entiende que el silencio administrativo implica la denegación de la prestación. Puede ser que cumplas los requisitos, pero aun así te quedas sin la prestación”. Este es un riesgo que puede afectar a muchas personas, teniendo en cuenta que en octubre el 71% de las solicitudes del Ingreso Mínimo Vital presentadas en Catalunya todavía no habían sido tramitadas. Por un lado, no se especifica el motivo de la denegación, en la mayoría de casos que hemos podido observar, y eso dificulta mucho poder hacer un recurso —el plazo para presentarlo es de solo 30 días una vez la solicitud ha sido denegada—.

Albert Garcia: “Cuando pasan seis meses y no ha habido respuesta, se entiende que el silencio administrativo implica la denegación de la prestación, aunque cumplas los requisitos»

La vulnerabilidad económica y la retroactividad

Más allá de las dificultades del proceso, los criterios de los requisitos también son excluyentes. “Hay muchas familias que detectamos que no cumplen el criterio de vulnerabilidad económica (estar por debajo del umbral de ingresos fijado para acceder a la prestación). El motivo es que tienen en cuenta los ingresos de la unidad familiar en el año anterior, en este caso 2019, cuando en realidad su situación ha empeorado mucho durante el 2020”, detalla Glòria. 

Glòria Llopis: «Hay muchas familias que detectamos que no cumplen el criterio de vulnerabilidad económica porque sólo se tienen en cuenta sus ingresos de 2019»

La única excepción para que tengan en cuenta que la vulnerabilidad económica se ha producido durante el 2020 es poder acreditar que los ingresos del 2019 no superaron en más de un 50% el límite establecido, pero aún así muchas familias no cuplen este requisito. Estas unidades familiares, pues, deberán esperar a enero de 2021 para hacer la solicitud y que se tengan en cuenta únicamente sus ingresos de 2020. Con un contratiempo añadido: “El año que viene la prestación no podrá cobrarse de forma retroactiva, como sí puede hacerse ahora. Eso significa que, si se les concede la prestación, las familias no cobrarán los meses que hayan pasado entre el envío y la aprobación de la solicitud”, explica Glòria. 

Función de incidencia y necesidad de colaboradores

Frente a esta complejidad, la función de la USEM no es solo facilitar apoyo a las familias a la hora de realizar el trámite, sino visibilizar también todas aquellas situaciones en que se hayan visto privadas de la prestación de forma injusta. En los próximos meses, cuando hayamos documentado suficientes casos, incidiremos ante las administraciones para que los requisitos no sean excluyentes y para que se eviten errores y falta de información por parte de la administración en todo el proceso. 

Hay que tener en cuenta que el contexto de emergencia ha hecho que en el Casal dels Infants pusiéramos en marcha el servicio de la USEM con fondos propios. Para mantener el acompañamiento en el tiempo y conseguir llegar a las familias en todos los barrios donde actuamos, más allá del Raval, necesitaremos contar con el apoyo de colaboradores externos. El objetivo es dar apoyo a 500 familias, con un impacto directo sobre 1.000 niños y niñas. La suma de esfuerzos será fundamental para no dejar a nadie atrás. 

Por ahora, cerramos la mañana con una solicitud más para el Ingreso Mínimo Vital tramitada. La madre añade a la funda de documentos la copia del número de expediente, que también le han enviado por WhatsApp, por si acaso. Sale del Casal habiéndose quitado un peso de encima, ahora toca esperar.

¿Qué puedes hacer tú para colaborar con la USEM?

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