Tomar conciencia del entorno, hacer propuestas para mejorarlo y sentirse como sujetos de derecho para lograr cambiarlo. Este es el objetivo del proyecto URRA Kids, subvencionado por la Unión Europea, en el que participan adolescentes del Casal dels Infants del Raval junto con el equipo educativo.
Más concretamente, el proyecto fomenta el compromiso cívico y la participación de jóvenes de entre 13 y 17 años en actividades de regeneración urbana y transición ecosocial, y se enfoca en involucrar a jóvenes de contextos vulnerables y de origen migrado. La regeneración urbana y transición ecosocial es un proceso integral para revitalizar ciudades degradadas mediante la renovación de espacios públicos, edificios e infraestructuras, combinando mejoras sociales, ambientales y económicas con el objetivo de mejorar la calidad de vida, la cohesión social y la economía local de manera sostenible.
“Es importante que los adolescentes sean conscientes de las carencias de su entorno, que es su espacio y lo habitan, y que sepan que tienen derecho a participar, proponer, luchar y transformar, sobre todo si se juntan”, explica Tània.
Como proyecto europeo, participan entidades de Italia, Irlanda y España: Esempio Onlus (Palermo), Arciragazzi Palermo (Palermo), Shannara coop (Nápoles), La Paranza (Nápoles), St. Michael’s Parish Youth Project Dublin (Dublín), Redial (Dublín), La Xixa (Barcelona) y Grigri (Madrid).
El teatro como herramienta de pensamiento crítico
Para generar espacios donde los jóvenes tomen conciencia del entorno y lo analicen con mirada crítica, el proyecto utiliza el teatro imagen y el teatro del oprimido en sesiones dinamizadas por La Xixa. Esta metodología artística conecta mejor con los adolescentes, les ayuda a reflexionar sobre su realidad y a desarrollar un pensamiento crítico para proponer mejoras.
Se aplicó en la primera fase, en marzo de 2025, cuando se reunieron todos los participantes del proyecto en el Casal durante tres días. Adolescentes y referentes de las diferentes organizaciones se conocieron, compartieron impresiones sobre sus territorios y las pusieron en común. A través del teatro, exploraron propuestas para transformar sus barrios.
Durante este primer año, las entidades que forman parte lo aplican desde su territorio para aterrizar sus objetivos. En el Casal, en cinco sesiones con La Xixa y Grigri, los chicos y chicas exploraron las carencias de su barrio y plantearon qué podían hacer como ciudadanos y ciudadanas para transformarlo.
“Entre las preocupaciones principales, surgieron la suciedad, el sinhogarismo, la crisis de la vivienda y la falta de espacios para adolescentes. Hay parques infantiles, pero no hay nada para adolescentes. Tienen que estar en la calle, en un banco, y al final se aburren”, afirma Tània.
La metodología ‘Pocket City’
Otra encuentro tuvo lugar en junio de 2025, cuando los y las profesionales educativas del grupo motor se reunieron en Dublín para aprender sobre ‘Pocket City’.
‘Pocket City’ (‘ciudad de bolsillo’ en catalán) es un proceso participativo donde los y las adolescentes tienen que construir su ciudad ideal, con administración, producción y servicios. A partir de aquí, los y las adolescentes se dividen en grupos y tienen que tomar decisiones para construir esta nueva ciudad, desde la moneda que tendrá, cuál es la unidad de intercambio, si es necesario tener documento de identidad, etc. Una vez ideada esta nueva ciudad, los chicos y chicas materializaron sus componentes y presentaron los resultados ante otros niños y niñas del barrio.
“Se crean muchos debates sobre sus intereses, sobre cómo los chicos y chicas ven el mundo, sus valores, sus ideas. Esto les empodera para cambiar su realidad y hacerla más cercana a la ciudad que querrían”, explica Tània.
Viaje a Nápoles para compartir resultados
Después de un año entero trabajando la mirada crítica y las propuestas de mejora para sus barrios, un grupo de adolescentes de cada país y sus referentes educativos viajarán a Nápoles este 24 de febrero para reencontrarse y compartir el trabajo hecho.
“Los chicos y chicas están muy entusiasmados. Como han formado parte de todo el proceso, piensan en los otros compañeros y tienen ganas de reencontrarse, de coger un avión y visitar otro país. Son como unas colonias, pero también lo ven como una oportunidad para exponer y compartir todo lo que han trabajado en el proyecto. Están muy emocionados”, concluye.




