Pobreza energética: el testimonio de Vanesa Pons, participante del Casal dels Infants, en Catalunya Ràdio

    La Vanesa és entrevistada per Catalunya Ràdio.
    Moment de l'entrevista de Catalunya Ràdio a la Vanesa . Fotografia de 'El matí de Catalunya Ràdio'.

    El pasado viernes 3 de diciembre, Vanesa Pons, participante del Casal dels Infants de Santa Coloma de Gramenet, fue entrevistada como persona afectada por la pobreza energética en ‘El matí de Catalunya Ràdio’. El testimonio de Vanesa fue el último de una serie de entrevistas que el programa matutino llevó a cabo a lo largo de la semana para poner nombre y voz a este fenómeno de desigualdad. 

    Vanesa es madre de tres hijos, de 4, 6 y 13 años, también participantes del Casal, y trabaja como empleada doméstica. A pesar de limpiar diferentes casas y comunidades, sus ingresos y los de su marido, que no tiene trabajo y ha agotado la prestación del paro, apenas les permite cubrir necesidades básicas como pagar el alquiler o comprar comida. “Estamos tramitando la ayuda familiar (el Ingreso Mínimo Vital), pero se está alargando haciéndolo por Internet, estamos pidiendo cita física para agilizar el proceso”, explica. 

    Vanesa intenta encontrar todas las maneras posibles para poder ahorrar: en casa no utilizan el secador para los cabellos después de una ducha, aprovechan cuando cocinan sopa para calentar la casa, y ha tenido que cambiar el supermercado cuando subieron el precio del pan. 

    Nos encontramos en pleno invierno, pero Vanesa y su familia no tienen calefacción en casa y, si la tuvieran, tampoco podrían permitirse encenderla, según comparte en la entrevista. Como Vanesa, un 9,8% de los hogares en Catalunya no podían mantener su casa en una temperatura adecuada durante 2020, según la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE). El mismo año, un 12,4% de personas en Catalunya habían tenido retrasos relacionados con la vivienda, como el pago del alquiler o las facturas. Este dato se ha casi doblado de un año a otro, ya que en 2019 el porcentaje era de 7,5%. 

    Vanesa también relata cómo las condiciones y el estado de su casa dificultan tener un espacio agradable para toda la familia: “es un piso húmedo, y hace frío, sobre todo en la habitación de los niños. Tiene una pared que toca a la galería y está hinchada, porque cuando llueve se debe filtrar el agua”. También tienen que estar atentos a apagar las luces que no se utilizan, o no dejar correr el agua más de la cuenta cuando se están lavando los dientes. “Es una lucha constante de no permitirse nada”, concluye Vanesa. 

    Estas limitaciones en el día a día de la familia de Vanesa son un ejemplo de la pobreza energética que afecta muchos hogares, es decir, “la situación en la que una familia tiene dificultades o no tiene capacidad para pagar los servicios básicos de energía, como la luz, la calefacción o el agua caliente, a un coste asequible”, según el Institut Català d’Avaluació de Polítiques Públiques. Es un fenómeno multidimensional que se manifiesta de diversas maneras, por eso su análisis engloba diferentes indicadores, como la capacidad de mantener la casa en una temperatura adecuada, tener deudas en el pago de las facturas de los servicios básicos o las condiciones de la vivienda. 

     

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