Jóvenes y confinamiento (I): cuando se complican los estudios y la socialización

28/05/2020

Un primer condicionamiento de la realidad de la juventud durante el confinamiento es la situación de las familias de los chicos y chicas, dado que la gran mayoría todavía vive con los padres. Los hogares que ya tenían problemas económicos en el día a día, ahora ven agravadas las dificultades, y muchas que iban tirando adelante, a menudo a través de la economía sumergida, han perdido de un día para otro su fuente de ingresos. 

Muchas familias antes no necesitaban hacer uso de los servicios sociales, y ahora que necesitan contactarles se encuentran que los asistentes sociales están desbordados atendiendo a las que antes de la crisis ya necesitaban ayudas. “Hemos detectado que había bastantes jóvenes que han pasado a tener una situación más vulnerable que la que ya tenían”, comenta Xavi Pérez, educador del Casal Joven Atlas Raval. 

Ante esta situación, desde el Casal dels Infants hemos desplegado kits de emergencia, un apoyo económico para las familias que participan en la asociación que más lo necesitan. Las diferencias en cómo vive la juventud durante el confinamiento, pero, va más allá de la cobertura de las necesidades básicas y tienen que ver con las condiciones de la vivienda y de las oportunidades educativas fuera del horario lectivo, por ejemplo, poniendo en evidencia las desigualdades estructurales del sistema. Hablamos de ello con jóvenes que participan en el Casal Joven Atlas Raval, el Casal Joven la Betsaida de Badalona y el Casal Joven de Santa Coloma de Gramenet, que cada año ofrecen a unos 300 jóvenes un espacio de estudio y un espacio de relación donde realizar actividades lúdicas, culturales y de participación comunitaria.

Los estudios

Ilham tiene 21 años, participa en el Casal Joven Atlas Raval i vive en un piso en Poble Sec con su madre, sus dos hermanos pequeños, de uno y cinco años, y el compañero de su madre. La madre ha seguido trabajando durante el confinamiento, y ella ha tenido que hacerse cargo de las tareas del hogar y de cuidar de los hermanos pequeños. Con todo esto, ¿cómo lo hace para continuar sus estudios del grado superior de Integración Social? “Estoy saturadísima”, responde. “Los niños no siempre se despiertan o se duermen a la misma hora, no puedo organizarme como me gustaría, no tengo espacios individuales donde concentrarme –tiene una habitación para ella sola, pero sin mesa ni espacio para trabajar adecuadamente-.»

Mientras tanto, en el grado no han dejado de pedirle tareas y trabajos, y son tareas evaluables. “Nos han puesto muchísimos trabajos, sobre todo durante las primeras semanas de confinamiento. Llegó un punto en que tuve que escribir un correo a todo el profesorado”, explica. Algunos de los profesores y profesoras entendieron la situación, otros fijaron nuevos plazos de entrega y hay que ni siquiera le respondieron el correo. 

L'Ilham al Casal dels Infants abans del confinament
Ilham en el Casal dels Infants antes del confinamiento

Para poder realizar estos trabajos, no tenía ordenador en casa, y el equipo educativo del Casal Joven Atlas pudo prestarle un portátil de emergencia. Aun así, toda la carga que lleva encima estos días la angustia: “Así, siento que tengo poca capacidad para concentrarme, que necesito un respiro.” Además, antes del confinamiento Ilham estaba buscando trabajo, pero ahora se le cierran las puertas para encontrarlo, aunque las necesidades en casa no han desaparecido: “Todo esto demuestra que el origen social y migratorio-ella nació en Tánger y vive a Barcelona desde que tenía un año- es decisivo en cómo vivimos la juventud el confinamiento”.

Ilham: “Estoy saturadísima. No puedo organizarme como me gustaría ni tengo espacios individuales donde concentrarme” 

Oumaima explica que una de las cosas que lo hace todo un poco más difícil en los estudios es que el temario se ha vuelto más confuso. Tiene 18 años, participa en el Casal Joven Betsaida de Badalona y vive con sus padres, su hermana gemela y dos hermanos pequeños. Está estudiando el primer curso del grado superior en Administración y Finanzas, y estos días no es fácil resolver dudas de las asignaturas. “En las que son de números, como mates, finanzas o logística, seguimos haciendo bastantes clases presenciales, pero en las de letras, como derecho, no tantas. Necesitamos buscar información por internet, que no siempre es fiable”. 

En su caso, sí que tiene un ordenador de uso personal, pero comparte habitación y no lo tiene fácil para centrarse en las materias: “Vivo en una familia numerosa y eso implica que en casa siempre hay ruido”. 
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L'Oumaima, participant del Casal Jove la Betsaida de Badalona
L’Oumaima, participant del Casal Jove la Betsaida de Badalona

Oumaima: “Somos una familia numerosa y en casa siempre hay ruido”

Kevin, en cambio es hijo único, y vive con su madre y el compañero de ella. Participa en el Casal Joven de santa Coloma de Gramenet, y está de acuerdo con Oumaima en que los estudios cuestan más de seguir que antes. “Ahora tenemos que buscarnos más la vida, y es fácil perderse un poco. Tenemos mucho trabajo y en casa nadie puede aclararme lo que no entiendo”. 

Y buscarse la vida es lo que ha hecho justamente con su ordenador, que no funcionaba bien. Ha conseguido repararlo él mismo, y el teclado y el ratón que necesitaba se lo han prestado en el Casal Joven, donde también ha podido imprimir los materiales del PFI de Comercio que está estudiando. “Ahora tenía que empezar las prácticas en una tienda de deportes, pero de momento, no podrá ser. Espero poder tener esta experiencia más adelante”, comenta. 

Kevin: “Ahora tenía que empezar las prácticas en una tienda de deportes, pero de momento, no podrá ser”

Dispositivos y refuerzo telemático

Que los chicos y chicas que están realizando estudios superiores cuenten con dispositivos tecnológicos y conexión a internet ha sido uno de los aspectos que desde el Casal dels Infants se ha querido garantizar. En las últimas semanas se han repartido 65 tablets donadas por Amazon, y 78 más gracias a la fundación ProFuturo con la colaboración del programa CaixaProinfancia. Así mismo, a través de Parlem Telecom se ha facilitado conexión a internet para los próximos seis meses a 50 familias del Casal que no tenían. 

Por otro lado, desde los Casals Jóvenes se ha hecho un esfuerzo para dar apoyo a los y las jóvenes con los estudios a través de video llamadas: “El espacio de estudio que normalmente realizamos de manera presencial, lo hemos adaptado y lo hacemos más individual. Nos piden los temas que están estudiando y nos los preparamos para explicárselos y resolver dudas”, explica Xavi Pérez. 

Esfuerzos y relaciones

“En la adolescencia y la juventud, el grupo de amigos y amigas es básico. La convivencia en casa estos días les cuesta. Se les debe reconocer el esfuerzo que están haciendo”, dice Xavi. Aunque la juventud está acostumbrada a comunicarse con las redes sociales, el contacto en persona se echa de menos. 

Para no dejar de verse, más allá de los retos que el equipo ha mandado cada semana, lo que han hecho en el Casal Joven Atlas es compartir la merienda de manera virtual, de esta manera cada tarde saben que pueden reencontrarse un rato a través de la pantalla. “esto refuerza la relación, les hace ver que seguimos cerca y pensamos en ellos y ellas”, añade. 

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